post-title El brasero https://elfaroastorgano.com/wp-content/uploads/2021/06/J.J.A.-PERANDONES.png 2022-04-21 18:00:06 yes no Publicado por Categorías: Opinión

El brasero

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El brasero

Juan José Alonso Perandones – La Tolva

Por prender, se puede traspasar la llama con una cerilla de madera china, o un mechero, si me apuran hasta con un chisquero, pero para el rito del encendido del cirio pascual, con sus letras alfa y omega, la cruz, el cordero, el año y otros relieves, se requiere de la hoguera el fuego. Alfredo, el sacristán que tanto trajina por los campos y con diligencia atiende la intendencia del Cabildo, se vale de leños de encina, a los que hace arder en un brasero, situado en las cercanías del pozo del claustro neoclásico catedralicio; de sus rescoldos se extraerá la llama con que prender el símbolo de la Resurrección. Esas ascuas son el preámbulo para iniciar con cera de abeja, de llama pura, la función divina; y no dejan de despertar en uno la nostalgia de un tiempo a su calor vivido. El de la mesa-camilla, con su vaciado círculo en la baja tarima para albergar el brasero, el cual primero en casa aventaban a la intemperie, y una vez asentado se debía escarbar con la redondeada pletina de la alambrera, para que el picón no se apagase; y con cuidado, no siendo que el tufo te ‘atontonase’ y durmiese para siempre. Le pregunto a mi carbonero, Alija, si aún vende picón y me comenta que hace 30 años, mil sacos, y ahora para nostálgicos de nuestras comarcas y de otras bañezanas, cien. El brasero, cual reliquia, aún perdura, para la llama pura del rito pascual y el natural y familiar calor de la mesa-camilla.

J.J.A. PERANDONES