post-title Colza https://elfaroastorgano.com/wp-content/uploads/2021/06/J.J.A.-PERANDONES.png 2022-05-05 17:18:55 yes no Publicado por Categorías: Opinión

Colza

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Colza

Juan José Alonso Perandones – La Tolva

En el término astorgano, desde la balconada de la muralla, los pagos ascienden, en lomas, hacia el Teleno, y desde lo alto de Villaseca se modulan en un suave oleaje con el dique de la carretera que lleva al Atlántico. Son todos ellos de secano, donde se alterna el obligado barbecho, el campo baldío, y los cuartales de cereales. De trigo, cebada, centeno, avena…, los cuales, como ha llovido, reverdecen entre campos de hierba, clareados, y peinados mantos de tierra “en fuelga”. Así es en Villaseca, y en sus pagos cercanos, Casares y El Barrial, Recorva y Toyedal… Pero en los del otro extremo, los del suroeste, cuando el pasado 27 el sol tuvo su cielo azul, florecieron los racimos de la desconocida colza con todo el esplendor del amarillo limón. Y con tan inusitada belleza, contemplada desde el amurallado mirador, que en Fuentencalada y Manjarín, La Juncal y La Lomba, incluso más allá, en el predio de Carbajales de Piedralba, las extensas plantaciones de cereal, teñidas de una gama de verdes, no resaltan, como sucedía, con primacía, sino sirven de relleno para lucimiento de la oleaginosa maldita. Maldita, sin culpa, he dicho; mejor, proscrita desde septiembre de 1981, cuando por aquella aceite, de colza, desnaturalizada por unos timadores, entre los más de 4000 españoles que murieron hubimos de contar a Celsa Redondo, con 39 años, y más de una decena de vecinos quedó con sempiternas secuelas.

J.J.A. PERANDONES